domingo, 14 de septiembre de 2014

Continua la impunidad y graves amenazas contra querellante en el juicio La Cacha

El TOF Nº 1 -que juzga los crímenes cometidos en el campo de concentración conocido como La Cacha durante la dictadura-  luego de rechazar  veinte casos de homicidios comprobados en  la instrucción del juicio oral, rechazó el pedido de ampliación de la acusación por delitos sexuales.

De estos tipos de delitos se tiene conocimiento desde el comienzo de los juicios y no han tenido el tratamiento debido por parte del estado.  A Nivel nacional hay pocos antecedentes de que a los genocidas se los haya condenado por delitos sexuales. Esto se debe a que no se contempla a los delitos sexuales como crímenes de lesa humanidad, y se carga a las víctimas con la obligación de acercar pruebas, lo que es imposible aportar después de 40 años.

El planteo fue  formulado  por la querella del espacio Justicia Ya! La Plata -de la cual Apel La Plata es patrocinante- en soledad, no siendo acompañado por la fiscalía, ni por el resto de las querrellas .

 Orientamos nuestro planteo como delitos contra la libertad sexual como una práctica usual dentro del plan sistemático del genocidio. Sostuvimos un concepto amplio de violencia sexual,  que no se reduce tan solo a las violaciones o abusos, sino también la exposición a la desnudez, los insultos, el ir al baño con un hombre mirando, la higiene personal, etc.  dentro del sometimiento de las victimas dentro del centro clandestino. Planteamos la consideración del delito como autónomo de tormentos y enmarcado dentro de los delitos de lesa humanidad, con lo que no corresponde la instancia privada. Con respecto a la autoría sostuvimos que no se trataron de delitos de propia mano, sino que no sólo estará en condiciones de ser autor quien acceda carnalmente a la víctima o abuse  de ella, sino también quien ejerza fuerza sobre ella, quien emita la orden de llevar adelante ese abuso sexual, quien sea responsable del funcionamiento del centro clandestino de detención donde se comete el crimen o todo aquél que realice un aporte para consumar el hecho, es decir toda la cadena de mandos.

Este criterio de imputación se caracteriza por las circunstancias de que los genocidas tuvieron  a su disposición  un aparato organizado por el estado, que los habilitaba a cometer además de los secuestros,  torturas, asesinatos, todo tipo de abusos sexuales.

Los genocidas  contaban con la impunidad que traía aparejada el silencio de las víctimas quienes por miedo, prejuicio o vergüenza se negaban a denunciar las vejaciones o sometimientos de índole sexual sufridos. Durante el debate oral muchos compañeras y compañeros sobrevivientes hicieron alusión en sus testimonios, con todo lo que ello implica,  a este tipo de delitos, y el tribunal ha decidido continuar con la impunidad, teniendo como consecuencia a 37 años de los hechos, esperar a un nuevo juicio para juzgar a los genocidas por lo que fueron: además de torturadores y asesinos, abusadores y violadores.

 Convocamos a todos los compañeros, organismos de derechos humanos, partidos políticos, sindicatos y estudiantes a sumarse a la campaña por la cárcel común perpetua y efectiva a todos los genocidas y por todos los compañeros

Fue en la audiencia del miércoles 4, cuando uno de los imputados en el juicio La Cacha conocido como el “Oso” Acuña, quien fue uno de los jefes de La Cacha, integrante de la patota que hacía los secuestros y partícipe de las sesiones de tortura. Luego de que la querellante Maria Laura Bretal, integrante de Justicia Ya! La Plata le preguntara a la guardia del Servicio Penitenciario Federal por qué el represor no estaba con el resto y estaba comunicándose con sus familiares libremente, el Oso le contesto “¿Cuál es tu problema? Callate, zurda”, “Mirá cómo dejaron al país en diez años, vamos a ver dónde te metés en tres o cuatro meses, ya te voy a agarrar”.

 Esta no la primera vez que este represor se manifiesta agrediendo y amenazando sobrevivientes, familiares,  militantes y el público en general. Nuestra querella lo ha planteado en reiteradas oportunidades en el debate. Si bien la resolución del tribunal fue que el Oso Acuña no presencie más las audiencias, y remitió denuncia al juzgado de turno, sostenemos que es inadmisible que esto suceda en el ámbito de un Juicio, con los antecedentes que tiene esta ciudad, tan castigada por el genocidio, y en este momento, a  15 días de que se cumplan 8 años de la segunda desaparición del compañero Jorge Julio López cuyos ejecutores siguen impunes y seguramente caminando por estas calles.

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