martes, 25 de febrero de 2014

Nilda Eloy, La Cacha, López y la represión actual

(Por La Retaguardia) Foto: documental Arre, de Edgar de Santo

Continúa desarrollándose el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención La Cacha de La Plata durante la última dictadura cívico militar. Hablamos con Nilda Eloy sobre algunas de las dificultades que surgieron el proceso, sobre todo el manejo en las audiencias de los abogados que defienden a los represores, que lograron incluso que se dejaran de transmitir los testimonios por internet. También le preguntamos acerca de Jorge Julio López y el traspaso de los sitios de la memoria del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires al de Nación. De las luchas colectivas y de las personales.

Mientras iniciábamos la entrevista con Nilda Eloy, miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, recibíamos información sobre la represión que se estaba dando en ese mismo momento contra los vecinos de Malvinas Argentinas que marchaban en rechazo a la instalación de Monsanto en esa localidad cordobesa. Javier Andrada, integrante de La Quinta Pata, que integra la Red Nacional de Medios Alternativos, fue uno de los heridos. Recibió varios balazos de goma, y uno de ellas quedó alojado en su pierna.
Eloy se enteró al aire lo que estaba sucediendo y afirmó: “está visto que reclamar por un derecho hoy en día se ha transformado en un acto pasible de ser criminalizado; es decir reprimido y posteriormente criminalizado. Están pidiendo nada más que su derecho a la vida, no están pidiendo libertad para asaltar bancos. En relación a Monsanto y la instalación de su planta en Córdoba, lo que prima es la cuestión económica por encima de lo que son los derechos del pueblo a eso tan simple que es vivir sin estar condenados a muerte nada más que porque un determinado grupo de empresas quiere sacar un lucro adicional”.

Antes de empezar a hablar sobre el juicio de La Cacha, le contamos a Eloy que la extrañamos durante la jornada cultural y de lucha que se hizo a fines de enero en el marco del quinto aniversario de la desaparición de Luciano Arruga, y a la que ella no pudo asistir por un problema de salud. Fue la primera vez que no participó y, quizás porque estamos acostumbrarlos a verla, fue como si hubiera estado presente: “he recibido los comentarios de los compañeros y me dio una enorme fuerza como para seguir adelante, uno está convencido de eso que nosotros repetimos tanto que es que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Esto no es un dicho solamente para algunas cosas, sino que es aplicable a todo nivel, incluido el personal”, afirmó Eloy, quien no asistió a aquella jornada porque debió haber sido operada. Hoy está dando esa lucha tan individual como lo es sobreponerse de un problema de salud. Justo ella, que como tantos otros, eligió la lucha con otros, la colectiva.

—Fernando Tebele: Comenzó un nuevo juicio en La Plata, para el que no sabe sobre el lugar que se está investigando en esta causa ¿qué fue La Cacha?

—Nilda Eloy: La Cacha fue un centro clandestino de detención muy significativo, que funcionó entre 1976 y 1978. Es, tal vez, uno de los lugares donde más se puede palpar esto que tanto se escuchaba de las ‘fuerzas conjuntas’. La Cacha tenía hasta repartidas sus guardias en distintas fuerzas, había una guardia de Marina, una del Ejército, otra del Servicio Penitenciario, gente de Policía Federal y de Provincia. Creo que lo único que no hay en La Cacha es fuerza aérea, después hay de todo. También es un juicio que se ajusta a lo que venimos viendo, es un juicio absolutamente parcial donde se tomaron parte de los casos de 1977 y un caso de 1978 y punto, con lo cual lo que estamos viendo es que vienen los compañeros, los sobrevivientes, a declarar por quienes compartieron cautiverio con ellos, pero ellos no son casos. Esta causa se empezó a instruir en 2002-2003, se tardaron más de diez años por lo que para los demás casos tendremos que esperar otros diez más, con lo cual va a haber mucha impunidad biológica en el medio. Son veintiún represores y ya en el transcurso de la instrucción se fueron muriendo algunos. Por suerte, hay varios, fundamentalmente personal de Ejército que era de Inteligencia del Destacamento 101, varios civiles, que tenían la misma edad que nosotros, por lo tanto ahora también son menores de sesenta años, con lo cual vamos a tener algunos vivos para el próximo juicio, pero mientras tanto seguimos con impunidad.

—FT: Y eso que dentro de todo, y en comparación con otras zonas, en La Plata tienen este tribunal…

—NE: Del primer tribunal que juzgó a Etchecolatz y Von Wernich queda solamente el único titular que tenía, que es Carlos Rozanski. Para Unidad 9 y Circuito Camps se pusieron como suplentes a dos jueces de Mar del Plata, que también tenían experiencia con los Juicios por la Verdad, no les era un tema desconocido. Pero en este caso estamos con dos jueces subrogantes que son de Capital Federal. Uno es muy joven, que no tienen experiencia en este tipo de juicio, y encima con un clan de abogados defensores, fundamentalmente los particulares que son muchos, y uno de ellos que es el que está comandando y en algunos momentos maneja el juicio. Son tipos acostumbrados a los juzgados provinciales, a la justicia provincial, a defender policías, violadores, a llevarse por delante el mundo en causas penales que son muy distintas a estas causas. Lo que hemos tenido ha sido un atropello a los testigos, incluso en una de las audiencias el organismo encargado de la contención de testigos que es el Codesedh (Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos) presentó un informe denunciando esta situación porque va en detrimento incluso de las disposiciones que tomó la Corte Suprema, esa famosa acordada 1/12, donde se habla no solamente del valor de los testimonios sino de cómo deben ser tratados los testigos de este tipo de juicios. El doctor (Juan José) Losino no solamente es una máquina de pedir cosas para parar el juicio, con lo cual una audiencia con tres testigos puede durar doce o trece horas, sino que para él es como que todo es igual, no hay ningún respeto. Ellos se quejan de que los intimida si la gente aplaude cuando un compañero termina de testimoniar, pero no entienden que si un defensor intenta acercarse y hablar con uno los testigos, también nosotros nos sentimos intimidados porque él está representando a quien nos torturó, nos vejó, nos humilló, y para él esa diferencia no existe. Estamos teniendo problemas en ese sentido porque lo que vemos es que el tribunal no puede hasta ahora ponerle freno al punto de que se dejó de transmitir el juicio. Las audiencias se venían transmitiendo normalmente por el canal del Centro de Información Judicial, que depende de la Corte Suprema, y dos de las defensas y algunas de las querellas, que todavía tienen la ilusión de que estos tipos van a decir algo, citaron a un ex policía de la Bonaerense a declarar en calidad de testigo; el tipo pidió protección y la mar en coche, y este Losino planteó la no transmisión del testimonio de este policía, le hicieron lugar, pero de paso pidió la no transmisión de ningún testimonio, con lo cual hace dos audiencias que no se transmite el juicio. Es un juicio oral y público, por lo que la transmisión debería estar garantizada. Para nosotros, la trasmisión forma parte de la reparación, que un compañero en Jujuy pueda ver el juicio, que por ahí estuvo con alguno de esos compañeros, por ahí reconoce su centro clandestino, no sé, pero forma parte de la reparación histórica que la  Nación se debe a sí misma.

—Eugenia Otero: Esto que vos decís es muy importante, porque todavía pasan estas cosas que un compañero reconoce a otro compañero con el que estuvo en tal lugar, o reconoce la cara de un represor, o el lugar donde estuvo, entonces es necesaria la difusión de las audiencias.

—NE: Es tan necesario que los juicios se transmitan... No es una cuestión de publicidad, sino que pasa por otro lado, manejar otro tipo de valores. Estos señores han logrado que el juicio esté en silencio hacia afuera de la sala de audiencias.

—EO: ¿Qué te pasa cuando ves que algunos medios le dan mucha importancia a algún juicio y muy poca a otros?

—NE: Eso es lo que está pasando con este mismo juicio, cuando vos ves los medios se habla del juicio de los casos de (Antonio Bautista) Bettini y de Laura Carlotto, y se olvidan de casi doscientos compañeros más que son casos en este juicio; pero uno ya está acostumbrado a que determinadas cosas tengan más publicidad. Si la difusión de estas personas, que fueron tan víctimas como cualquiera de nosotros, permite la difusión del resto de la historia, no importa, realmente es una pequeñez, tenemos problemas mucho más graves para quejarnos como para quejarnos de esto.

—FT: Una pregunta que incluye sólo dos palabras, ¿y López?

—NE: Y... López está desaparecido aunque parezca que mucha gente no lo entiende así, o no lo cree, o no le importa, que es peor. López, por ejemplo, en este momento en el juicio, es una silla que tiene su imagen, López es una silla que sigue acusando a un tipo como Etchecolatz, y por el cual se sigue sintiendo tocado, porque cuando habló en su declaración indagatoria hizo alusión a López, aunque sea para seguir echándole tierra encima, porque dijo ‘acá, atrás mío, hay una silla de un señor que mintió’. Si era tan mentiroso, ¿cómo es que la historia de López, su testimonio, tuvo el peso como para condenarlo a él a perpetua? Da bronca porque siguen intentando maniobras que son tirar carne podrida en la causa, y la investigación real... bien gracias. Lo que hace unos meses, poco tiempo, se conoció acerca de de eso de la Costa (en diciembre pasado, un policía retirado denunció que López había sido asesinado y enterrado en Mar de Cobo, una localidad de la costa bonaerense), todavía no sabemos quién lo armó, pero está claro que alguien lo armó y no hay nada de realidad... Es duro.

—FT: Y la situación de López, a tantos años y sin saber nada de él, ¿mejoró en algo la protección para con ustedes, los testigos permanentes?

—NE: No, sirvió para conformar un montón de organismos, secretarías, comisiones de protección de testigos. En realidad hay como más contención, hay servicios más de contención psicológica, pero de protección con la inmensa mayoría de estos tipos vivos y en la calle, ni hablemos. Menos en este momento con un tipo como (César) Milani en el cargo en el que está. Eso que salió de las carpetitas de Milani… nunca se los investiga a ellos. Nuestra mayor protección es que estos tipos estén en la cárcel pero hemos pedido que, mientras se los indaga, se haga inteligencia sobre ellos, no sobre nosotros. Sin embargo, sigue pasando lo mismo. Una y otra vez. No por nada se pone a un jefe de inteligencia a cargo de las fuerzas armadas en un momento de recrudecimiento de la represión, de aumento de la protesta social. No por nada, no gratuitamente, porque no es solamente el hecho de que Milani sea un represor y haya tenido esa función, sino que es su papel incluso posterior, es un tipo formado desde su inicio hasta el día de hoy, en inteligencia. No lo ponen a él porque sí, sino porque el incremento de la protesta social provoca un incremento de la represión, y para manejar eso siempre se necesitó tener servicios de inteligencia aceitados.

—FT: ¿Qué reflexión te merece el traspaso de los centros de memoria de la Ciudad de Buenos Aires a la Nación?

—NE: Siempre hemos planteado que los centros de detención tenían que seguir en manos del Estado, pero no bajo la utilización política del Estado, que son dos cosas absolutamente distintas. Una cosa es el Estado y otra el gobierno de turno. Lo que se hace fundamentalmente en ESMA no tiene nombre. El proyecto que van a llevar a cabo en el Casino de Oficiales, que es lo único que queda en pie de lo que fue el centro clandestino de la ESMA, es directamente un atropello a la memoria de los compañeros y a los que quedan vivos. Yo siempre cuento lo mismo, esto de llegar a resignificar significa vaciar de contenido. En una de las presentaciones que hicimos frente al juez (Torres, que instruye la megacausa ESMA) pidiéndole que pare esto porque él tenía el poder para hacerlo, le planteamos quién se imagina que en Auschwitz van a permitir que pasen murgas, hacer shows, ¿alguien se lo imagina haciendo eso? No, se lo usa incluso educativamente, no hay estudiante secundario de Alemania que no vaya con su escuela a tener una clase de historia en Auschwitz para generar la marca, para generar eso que tanto se llenan la boca del nunca más, ¿cómo lo vamos a hacer, llevándolos a un cine, a un circo? No. Es sumamente doloroso. Por supuesto nosotros como Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos nos negamos, pero, bueno…

Una extensa charla con Nilda Eloy, recorriendo temas urgentes de ayer y hoy, la represión en los '70 y la represión actual, Jorge Julio López, la ESMA y lo difícil que continúa siendo juzgar a los represores a pesar de los avances en el camino hacia la memoria, verdad y la justicia.
Aun en su lucha personal, le queda tiempo para las peleas colectivas.

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